Una deflagración en la estación de Megantoni (Cusco) ha obligado al Gobierno a declarar la emergencia nacional en el suministro de gas hasta el 14 de marzo. Con colas interminables en los grifos y la industria paralizada, la vulnerabilidad del sistema energético vuelve a poner en el centro del debate la urgencia del Gasoducto Sur Peruano.
El país ha despertado en una crisis energética sin precedentes. El pasado domingo 1 de marzo, una fuga masiva seguida de una deflagración en la estación de válvulas de Megantoni, operada por la Transportadora de Gas del Perú (TGP), obligó a la suspensión inmediata del transporte de gas natural y líquidos de gas.
Ante la gravedad del daño, el Ministerio de Energía y Minas (Minem) ha declarado el Estado de Emergencia en el suministro por 14 días (del 1 al 14 de marzo de 2026). Esta medida prioriza el abastecimiento para los hogares y servicios esenciales, pero ha dejado prácticamente sin combustible a miles de taxistas y transportistas de GNV, quienes hoy forman colas de varias cuadras en Lima y las principales ciudades del sur.
El impacto en el sur: Cusco avanza, Puno sigue esperando
Mientras la crisis golpea el transporte, la masificación en el sur muestra dos realidades distintas. En Cusco, la planta de regasificación de San Jerónimo ya ha empezado a conectar a sus primeros hogares tras culminar sus obras a finales de 2025. Sin embargo, el “corazón del gas” sigue sufriendo la paradoja de ser el productor y, a la vez, el primer afectado cuando el ducto falla.
En Puno, la situación es más crítica. A pesar de los anuncios de inversión superiores a los 780 millones de soles para expandir las redes hacia el Altiplano y Madre de Dios, el proyecto “7 Regiones” sigue enfrentando retrasos logísticos. La población puneña continúa dependiendo mayoritariamente del balón de GLP, cuyo precio ha vuelto a subir debido a la actual restricción en la planta de Malvinas.
Lote 58: La esperanza del 2026
En medio de la emergencia, hay una luz al final del túnel. El Lote 58, operado por la empresa china CNPC, ha confirmado que iniciará su producción comercial en este primer trimestre de 2026. Se espera que este nuevo yacimiento incremente las reservas disponibles y brinde una mayor seguridad energética al país, aunque el problema de fondo sigue siendo el mismo: solo tenemos un ducto para todo el Perú.
📝 Breve Editorial: Macrosur opina
Es indignante que en marzo de 2026 sigamos hablando de “emergencias” por la rotura de un solo tubo. La crisis actual en Megantoni es la prueba irrefutable de que el centralismo limeño ha fracasado en darle seguridad energética al país. No podemos depender de una sola vía que atraviesa la selva y los Andes. Mientras el gas de Camisea genera el 40% de la electricidad del Perú, el sur —que es el dueño del recurso— sigue mendigando conexiones domiciliarias y pagando el balón de gas más caro. Esta emergencia debe ser el grito definitivo para reactivar el Gasoducto Sur Peruano con inversión real y sin más cuentos.
📊 El Dato
Debido a la rotura del ducto, el costo de generar electricidad en Lima se ha disparado de forma alarmante, alcanzando los $200 dólares por MWh (megavatio-hora) en el mercado spot, debido a que las centrales térmicas han tenido que dejar el gas para quemar diésel, mucho más caro y contaminante.


GIPHY de la Aplicación de la Clave no se establece. Por favor, compruebe configuración