Un documento oficial del sistema penitenciario revela que Alfonso López Chau fue detenido por robo y asalto en 1970. La omisión de este episodio en su discurso de “manos limpias” pone en duda la transparencia y la catadura moral del candidato que aspira al sillón de Pizarro.
En política, lo que no se dice suele ser tan relevante como lo que se pregona. Alfonso López Chau, quien ha construido su campaña sobre una base de integridad y renovación, enfrenta hoy su cuestionamiento más severo: la aparición de un registro del Sistema Integral Penitenciario que lo señala como exrecluso por los delitos de asalto y robo.
Seis días que guardó bajo siete llaves
El documento judicial detalla que el 12 de marzo de 1970, López Chau ingresó a un establecimiento penal por mandato de detención. Cuatro días después, se ratificó su detención por el presunto delito de asalto y robo contra la administración de justicia. Aunque recuperó su libertad bajo caución el 18 de marzo de ese mismo año, el hecho de haber permanecido en las sombras durante décadas es lo que hoy enciende las alarmas éticas.
La ética de la transparencia
El cuestionamiento no gira solo en torno al acto cometido hace más de 50 años, sino a la omisión deliberada. Un candidato que busca la máxima magistratura del país tiene el deber moral de exponer su hoja de vida completa, sin “puntos ciegos”.
Analistas políticos señalan que, si el sistema de justicia de la era de Velasco Alvarado fue injusto o si el candidato fue posteriormente amnistiado, él debió ser el primero en explicarlo. Al callar, López Chau no solo evitó un posible costo político, sino que impidió que el electorado conociera su historia completa. ¿Se puede confiar en la transparencia de un gobierno liderado por quien oculta su paso por una celda?
¿Oportunidad perdida o engaño?
Se especula que esta información pudo haber sido usada a su favor para captar votos de sectores que sufrieron la represión de la dictadura militar de los 70. Sin embargo, la estrategia del silencio sugiere que el candidato prefirió el riesgo del descubrimiento al valor de la honestidad.
Hoy, con el documento en la mano, la comunidad universitaria y los ciudadanos del Sur se preguntan: ¿Cuántas otras páginas de su biografía ha decidido omitir López Chau en su declaración jurada?
EDITORIAL MACROSUR: La ética no admite medias verdades. Alfonso López Chau debe una explicación inmediata al país. En un Perú harto de la corrupción y los secretos, la omisión de un antecedente por robo es, como mínimo, una falta de respeto a la fe pública.



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